9 de julio de 2018

Que el dolor no te detenga


La vivencia de dolor en deportistas es habitual, y es un gran desafío convivir con él lo más saludablemente posible. Aparece e interfiere negativamente en su desempeño, en entrenamientos y competencias; incluso puede interrumpir el sueño disminuyendo la calidad del descanso y recuperación.

Su aparición no necesariamente es sinónimo de lesión (aguda o crónica), pues puede aparecer durante los entrenamientos como resultado de las cargas de trabajo y/o en los días siguientes al mismo. Dependiendo el deporte, es posible que lo generen traumatismos, o con el tiempo una degeneración articular debido a la repetición de los movimientos durante mucho tiempo.

El dolor es una experiencia subjetiva (física, mental y emocional) desagradable, asociada a un daño físico real o posible, que afecta directamente su práctica y motivación.

Si bien estudios revelan que los deportistas suelen tener mayor tolerancia al dolor y lo perciben en menor intensidad que los que no lo son, es importante orientar su experiencia del dolor adecuadamente. Por lo que el primer paso es incluirlo como un elemento más a tener en cuenta dentro de la práctica deportiva.

Para rendir mejor.

No es una alternativa satisfactoria negar, desestimar o subestimar el dolor. Es importante que se lo reconozca y acepte, para luego accionar aliviándolo y/o implementando herramientas que lo modulen o controlen.

En primer término, hay que darle a conocer y posibilitarle al deportista el acceso a variadas técnicas psicológicas que le permitan controlar el dolor que aparece en la práctica. Esto ya es una intervención que en sí misma, pues le permite comenzar superar la impotencia que aparece al vivirlo; con ellas va a ser capaz de hacer algo con lo que le pasa, no solo en lo físico, sino también a nivel emocional y mental. Contará con posibilidades y alternativas para no sucumbir ante el dolor, para que no lo afecte negativamente; sentirá que tiene el control.

He aquí algunas Técnicas Psicológicas:

1-    Cambio en el foco de la atención. Quitar el foco de atención del dolor pone en segundo plano la experiencia dolorosa, disminuye su percepción y los sentimientos negativos asociados. Aumenta su tolerancia. ¿Hacia dónde llevar la atención? Dependerá de la actividad deportiva específica.
2-    Identificar cuáles son sus creencias frente al dolor y cómo afecta éste su desempeño. Una vez identificadas aplicar técnicas para controlarlas o reconvertirlas. Esto es, si aparecen diálogos internos negativos antes, durante o después de la experiencia dolorosa. 
3-    Técnicas de Respiración, Relajación y visualización. Por ejemplo cuando el dolor aparece luego de los entrenamientos a nivel muscular, ayudan a disminuir la tensión física y emocional. Disminuyen la ansiedad o miedo anticipatorios al próximo entrenamiento, y aceleran la recuperación.
La visualización o imaginación es la elaboración de imágenes mentales, acompañadas de sentimientos o sensaciones corporales. Esta imagen creada adecuadamente influye directamente creando un estado específico a nivel físico, mental y emocional. Es posible entonces a partir de ella generar la producción de endorfinas, que son anestésicos producidos por el organismo.
4-    Auto-regulación emocional. A partir del reconocimiento de la existencia de emociones negativas asociadas al dolor físico o a la situación en la que aparece, aprender a manejar los diferentes niveles de emociones (miedos, irritabilidad, preocupación, agresividad), en lugar de negarlas o eludirlas.

Es importante aclarar que cada deportista utilizará la técnica que le sea acorde, cada deporte requiere la aplicación específica de estas y otras técnicas psicológicas.  Sea cual fuere su elección, deben ser enseñadas y guiadas por profesionales. Es recomendable que los deportistas reciban el adecuado asesoramiento para elegir aquella que le sea más beneficiosa de acuerdo a su personalidad y práctica deportiva, y para implementar su correcto uso; no todas las técnicas son válidas para todos por igual. Será tarea del psicólogo deportivo la evaluación y su implementación, sea asesorando al entrenador y/o enseñándoles a ambos las adecuadas y su forma de aplicación.

El rol de los entrenadores

Los entrenadores también pueden ayudar al deportista. La empatía es fundamental, pues muestra entendimiento y comprensión de su experiencia dolorosa, se sentirá contenido. El entrenador tendrá más elementos para contextualizar las emociones negativas (miedos, ira, frustración) y mayor sensibilidad para reconocer cuál es el grado de tolerancia al dolor del deportista.

Un trabajo más íntimo y personal es auto-observarse, tomar conciencia de cómo él vive el dolor del deportista. Si posee prejuicios que le impiden tener un acercamiento empático, por ejemplo: “Juan es un quejoso, después de cada entrenamiento lloriquea que le duele todo”. Evaluar en qué medida sus creencias lo alejan de brindarle desde sus conocimientos paliativos o soluciones; o posibilitarle el acceso a otras alternativas que complementen su trabajo a través de otros profesionales.

Es posible evitar que el dolor se convierta en sufrimiento. Son múltiples y variadas las alternativas disponibles tanto para entrenadores y deportistas.

No permitas que el dolor te detenga.

Lic. Jimena Martínez

Nota publicada en Cuerpo&Mente - Año 32 Nº336 (Julio 2018)
www.cuerpoymente.com.ar

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