1 de noviembre de 2015

El lunes empiezo

La conocidísima frase “el lunes empiezo” se escucha comúnmente cuando existe la intención de comenzar a realizar actividad física o deportiva.

En ocasiones, luego de una recaída o abandono en los esfuerzos por incorporar hábitos saludables en la vida cotidiana, se descubren pensando “la semana que viene retomo”.
Pero el lunes transcurre, la semana casi termina, y aún no realizaron lo planificado por iniciativa propia ó lo sugerido por un profesional de la salud.

De la información a la acción 

A pesar de los grandes esfuerzos personales y de los agentes de salud, es arduo y dificultoso iniciar y sostener el camino de un estilo de vida saludable.
Esto se debe a que desde el punto de vista psicológico hay algunas cuestiones que influyen directamente en la conducta, actuando como barreras que impiden poder fluir libremente de la intención a la acción concreta del cambio hacia una vida activa.

Entre esas cuestiones, podemos destacar las siguientes:

1- Creencia de Salud. Más allá de toda la información que constantemente se recibe sobre “una vida saludable”, cada persona tiene sus propias creencias o ideas sobre lo que es “la salud” y “su propia salud”. Por ende, esta concepción es antepuesta frente a cualquier explicación de lo que en realidad son hábitos saludables médicamente comprobados, y se plantea el esfuerzo de contrastar ambas ideas de salud.

2- Conciencia de Salud. Tener ideas personales de lo saludable no siempre es sinónimo de ser consciente de ellas. En general, a menos que se reflexione, suelen permanecer inconscientes. Y aquello que permanece inconsciente, es casi imposible de cambiar o comparar.

En los casos en los que sí se tiene una creencia acorde a los estándares médicos, y además hay conciencia de una vida poco saludable, puede ésta ser desestimada o considerarse que no afecta lo suficientemente para hacer la diferencia.

Incluso en algunos casos, se elige deliberadamente no hacerse cargo de los cambios para mantener o recuperar la salud.

Esta decisión de ser responsable y modificar efectivamente el estilo de vida atraviesa además el filtro de sentirse capaz de tener éxito en la tarea.

Como se ve, un hábito saludable no es el resultado unidireccional de la información recibida o de la capacidad de los agentes de la salud en influenciar, manipular o controlar la conducta de las personas. Depende también de cómo se procese la información, de la apertura al cambio y del coraje para iniciar un desafío que a primera vista puede parecer abrumador y trabajoso.

Para tener en cuenta 

Frente a la posibilidad de un cambio es posible que aparezcan incertidumbre, ansiedad ó miedo. Se inicia un camino desconocido que puede poner a prueba la propia fortaleza.

La convicción y la determinación son actitudes fundamentales a la hora de hacer la diferencia y de mantener el esfuerzo. Pero sin la energía de la voluntad sostenida en el sentido de lo que implica este desafío en la propia vida, resultará arduo y por momentos inalcanzable el objetivo que se intenta alcanzar.

Es recomendable entonces:

- Transitar los primeros pasos acompañado por un instructor personal o por un grupo que tiene los mismos objetivos.

- Es perjudicial negar los sentimientos negativos (impotencia, aburrimiento, desgano), comparta como se siente, lo ayudará a desdramatizar y a quitarles peso.

- “No está vencido quien pelea”, es valiente quien a pesar de sentir miedo o frustración sigue intentando y perseverando.

- Si en algún momento tiró la toalla y pensó en abandonar, respire profundo y exhale el peso del esfuerzo; renueve el aire con el alivio de un descanso para un nuevo comienzo.

Ojalá estas líneas le sirvan para empezar el lunes, efectivamente. O porqué no, hoy mismo!

Nota publicada en la Revista Estilo Ad * 24 (2015)
http://estiload.com/sites/default/files/ad%20%2324%20final%20site.pdf

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