5 de septiembre de 2014

Tiempo de penales

A la hora de patear un penal exitoso, son tan importantes la coordinación y exactitud motora, como el auto-control y el equilibrio emocional. Al momento de ejecutarlo, un mundo de sensaciones, emociones y pensamientos invaden al jugador.

“El partido se detiene, todas las miradas están sobre él. Las expectativas están puestas en su habilidad, solo importa el resultado. De eso depende el éxito del equipo, la copa para su país.

Busca la pelota, van apareciendo en su mente imágenes fugaces de posibles resultados y sus consecuencias. La acomoda, se cuelan viejas experiencias exitosas y rotundos fracasos. La incertidumbre se apodera de él por un instante, “¿Podré?...” Sus sueños y los del equipo dependen de cómo patee el penal.

La ansiedad le produce un sudor frío. El estadio enardecido insiste en distraerlo de su tarea. “Todos esperan que sea gol… Todos esperan que sea GOL!!!, se repite. Una tras otra aparecen en su cabeza las imágenes de quienes le confiaron la jugada.

El aliento no le alcanza, los latidos de su corazón casi lo aturden, las piernas están más inquietas de lo normal. “¿Seré capaz…?”

Observa a su adversario, recuerda su juego, conoce sus debilidades y fortalezas. Pero aquel conoce sus estrategias. Se miden por un instante… “solo vos y yo… en este momento decisivo…”

Todo lo que lo rodea comienza a desvanecerse, la hinchada, sus compañeros de equipo, incluso la importancia del momento y las implicancias del resultado. Solo escucha su respiración… Está dispuesto y
preparado para una sola cosa, para hacer aquello que sabe y siente que es capaz. “Este es el momento… este es mi momento…”. Lo embarga esta certeza a la vez que inicia la carrera para ejecutar el
penal.

Estalla el estadio…”

Un mundo de sensaciones

Las instancias previas a patear un penal demandan en los futbolistas un gran autocontrol mental y emocional, confianza y capacidad de sobreponerse a las presiones del partido. Sobre todo en los momentos definitorios, y aún más si de su resultado depende la definición de un campeonato.

También es fundamental que pueda focalizarse y lograr el “aquí y ahora”; conectarse en plenitud con la tarea a realizar, con la integridad y serenidad suficientes para seleccionar la estrategia adecuada según sea el arquero rival.

Debe tener la capacidad para suspender momentáneamente las expectativas de resultado, abstraerse del contexto que presiona a favor o en contra, y tener la claridad y la certeza de lo que es capaz de hacer y lograr. Y finalmente, entregarse a la tarea.

Entrenarse en varios frentes

Estas habilidades requieren entrenamiento previo, no hay improvisación posible. Tan importante como la precisión motora, lo es la psicológica.

Los miedos y las inseguridades suelen jugar malas pasadas. Pueden paralizar, producir vacilación, duda, y hasta llegar a nublar la mente. El miedo al fracaso, al rechazo y al agravio aparecen como proyección de una mala ejecución, condicionando directamente su capacidad de análisis de la situación, y cuál es
la mejor táctica.

Las consecuencias y el qué dirán, según sea la definición del penal, pueden producir un exceso de ansiedad difícil de controlar. Sobre todo dentro del deporte profesional, en donde el rendimiento es constantemente evaluado y juzgado. Cada actuación cuenta, no solo dentro de la cancha, sino también fuera. Las expectativas e ilusiones de los hinchas y del país están puestas en él. Su futuro depende de su actuación, pero sobre todo del resultado. No está en juego sólo su imagen, también está la de su país.

La instancia de patear un penal requiere una adecuada preparación psicológica, y el desarrollo de cualidades deportivas específicas que permitan afrontar esta situación altamente estresante y agobiante.

Nota publicada en la Revista Estilo Ad * 21 (2014)
http://estiload.com/sites/default/files/ad%20%2321%20site.pdf