15 de septiembre de 2013

Actividad Física con Perros

"Actividad Física Acompañada por Perros"


Nota publicada por REDAF "Red Nacional de Actividad Física y Desarrollo Humano" publicada el 20 de agosto de 213.

Resumen


La Actividad Física Acompañada por Perros (AFAP) es una actividad orientada a la salud poco difundida en la actualidad. En el siguiente artículo desarrollaremos justificaciones científicas que avalan las ventajas de la AFAP como actividad orientada a la Promoción de la Salud.

La AFAP tiene como objetivo motivar a las personas a la práctica de actividad física a través de una interacción activa con perros, esto es, incluir en los paseos, juegos y ejercicios de obediencia que impliquen movilidad para ambos. A los beneficios asociados a la relación animal-humano, se le suman los propios de la actividad física, mejorando significativamente la calidad de vida.

La AFAP suele confundirse con la Terapia Asistida por Animales, siendo esta última una actividad cuyo objetivo es el uso de animales con fines terapéuticos; ellos actúan como co-terapeutas en el tratamiento o rehabilitación de patologías físicas y psicológicas, llevadas adelante por rofesionales de la salud.

 

Introducción


A lo largo del artículo desarrollaremos fundamentos teóricos basados en investigaciones ya realizadas sobre los beneficios de la participación de animales en el desarrollo humano saludable y su consecuente mejora en la calidad de vida.

Enmarcaremos a la Actividad Acompañada por Perros dentro de la Prevención Primaria, como catalizadora de beneficios fisiológicos, psicológicos y sociales específicos, que favorecen el desarrollo de capacidades y potencialidades; y que como consecuencia, reducen factores de riesgo que conducen al desarrollo de enfermedades, aumentando la capacidad de afrontamiento en las crisis evolutivas normales y accidentales; y del estrés, un mal común en nuestro tiempo.

Referiremos estudios científicos que mayoritariamente han tenido como objetivo echar luz y justificar de manera experimental la intervención de animales como complemento de terapias enmarcadas dentro de la Prevención Secundaria y Prevención Terciaria (Terapias Asistidas por Animales).

Es a partir de sus afirmaciones e interrogantes que vislumbramos y proyectamos la posibilidad de mejorar el bienestar a través de esa inigualable y extraordinaria relación animal-humano, aun en personas “sanas”. ¿Por qué no abrir un nuevo campo de acción en este sentido en compañía de los perros como motivadores del movimiento?

Enumeraremos, también, las características generales de este dispositivo creado con tal finalidad, el cual encuadra y posibilita su desarrollo.

Por último, y no menos importante, destacamos lo viable de dicha actividad, así como también su bajo costo económico en lo que se refiere a su implementación, con beneficios directos en la reducción en la demanda sanitaria, y en el gasto en el ámbito de la Salud Pública.

 

Desarrollo del Tema


Tanto las múltiples y diversas investigaciones científicas como los resultados obtenidos a partir de la aplicación intuitiva de actividades con animales, han llevado a la aceptación de que el contacto con ellos es beneficioso para la salud de las personas a la vez que terapéutico en el caso de presentar determinadas enfermedades.

La mayoría de los estudios se han focalizado y concluido sobre los efectos físicos de la salud, sin embargo, aunque con dificultad, han considerado también los aspectos psicológicos y sociales.

A continuación enunciaremos los beneficios de la incorporación de los animales en la vida cotidiana; y en especial de los perros, en la práctica de Actividad Física.

 

Efectos en el sistema cardiovascular 


Los investigadores Anderson (1992, p.29-301) y Patronek y Glickman (1993, p.245-249) coinciden en señalar que el contacto con animales ayuda en la recuperación de enfermedades cardiovasculares y su prevención. Disminuyen la tensión arterial sistólica, de colesterol en plasma y de triglicéridos. Incluso destacan su influencia positiva en los factores psicosociales que reducen el riesgo de enfermedades coronarias.

A este respecto, Fine (2003) señala que “uno de los estudios más destacados hasta hoy acerca de la evaluación del efecto de la posesión de mascotas sobre la salud cardiovascular fue realizado por un grupo de cardiólogos australianos (Anderson, 1992). (…) Se hallaron diferencias claras entre poseedores y no poseedores de animales. Las dueñas de más de 40 años y los dueños de cualquier edad tenían una tensión arterial más baja y su nivel de triglicéridos en plasma era un 20% inferior al de los no dueños. Los dueños de 30 a 60 años tenían un nivel de colesterol inferior al de los no dueños. Los investigadores no hallaron diferencias en los niveles de ejercicio físico, masa corporal (…)”.

 

Los perros como “lubricantes sociales”


En un estudio realizado por Sanders y Robins (1991, p.3-25) en el que observaban el efecto de la presencia de un perro entre personas desconocidas, concluyeron que los perros facilitan la interacción entre extraños en lugares públicos, y ayudan a establecer confianza entre las personas que acaban de conocerse. Estimulan la comunicación amistosa y favorecen el inicio de conversaciones, aun en su ausencia.

Los perros pueden promover la socialización, constituyen en sí mismos un sistema de apoyo incondicional, una presencia que responde cálidamente expresando abiertamente sus afectos y proporcionando un confort especial. También propician la aparición de nuevas redes sociales en un marco de relajación, confianza y diversión; y favorecen la sensación de pertenencia y aceptación.

La soledad, el aislamiento y la falta de apoyo social son factores de riesgo que pueden dañar el bienestar de las personas. Son algunas de las principales causas que llevan a la depresión, a la supresión del sistema inmunológico y a la aparición de enfermedades.

 

Cambios en la conducta de las personas


La interacción con ellos brinda la posibilidad de satisfacer las necesidades de amor, respeto, aceptación y valoración. Permite desarrollar el cuidado hacia otro ser con necesidades especiales y determinadas. A su vez, al cuidar de otro ser, se satisface igualmente la propia necesidad de ser cuidado.

Producen una estimulación mental como consecuencia de la comunicación con otras personas, la evocación de recuerdos, la planificación de objetivos, el aprendizaje de nuevos conceptos, el uso de la memoria y la concentración.

Garrity (1998, p.3-22) destaca que todos estos beneficios psicológicos se ven potenciados en aquellos casos que existe un afecto especial de la persona hacia el animal.

 

Los perros como fuente de motivación


Fine (2003, p.81) nos dice: “los animales tienen la capacidad de inspirar y motivar a las personas para que emprendan actividades constructivas que no habrían realizado de otra manera”, y agrega a continuación: “el animal es el participante esencial que hace que el esfuerzo voluntario valga la pena”.

En estudios realizados por Siegel (1990, p. 1081-1086) se observó que al adoptar un perro aumentan los paseos, incluso las personas llevaron adelante una actividad física más estable que la que habrían realizado en clases de gimnasia organizada. Aunque otros estudios, como el de Serpell (1991, p.717-720), muestran que los beneficios fisiológicos de quienes adquirieron un perro no pueden asociarse directamente el incremento de la actividad física debido a su paseo, pues éstos ya paseaban antes de la adopción. Sí brindaría la oportunidad de incrementar la movilidad y motivaría que las personas salgan a pasear.

 

Una propuesta diferente


La AFAP propone, en encuentros grupales, la práctica de ejercicios de obediencia y juegos que impliquen movilidad tanto para las personas como para los perros.

Esta modalidad presenta múltiples beneficios. A los generales ya enunciados, surgidos de la relación humano-perro, se suman los derivados de la incorporación intencional de actividades específicas en la interacción activa con ellos y de su realización en un entorno natural.

Esta es una combinación inmejorable, que favorece los estados emocionales positivos (alegría y placer), la relajación emocional, la estimulación intelectual, el enriquecimiento del conocimiento de uno mismo, la mejora de la condición física, las posibilidades de diversión y un mayor lazo afectivo entre la mascota y su dueño.

 

Características generales de los Talleres de AFAP


a) Sus beneficios

Plantean desde el inicio un trabajo en equipo (animal-humano) para el desarrollo de la actividad. A medida que avanza la experiencia, los retos a los que se enfrenta la dupla en cada ejercicio, fomentan el desarrollo de nuevas habilidades, la estimulación de soluciones creativas, el crecimiento personal a partir del conocimiento de uno mismo y la autosuperación. Esto deriva en más confianza y seguridad, en una mayor autoestima y en una sensación de realización personal.

b) Contenido temático de los Talleres

- Tenencia responsable: Informar sobre las necesidades y cuidados de salud del perro.
- Ejercicios de obediencia básicos y juegos elegidos cuidadosamente para proporcionar una interacción y aprendizaje adecuados y para fortalecer la relación con el perro. Ejercicios en los que le pediremos a nuestro compañero canino que nos preste atención, que se siente, nos siga o se quede quieto, que traiga un objeto y lo suelte y que nos de la pata, entre otros.
- Características del vínculo animal-humano durante las actividades: los perros como colaboradores voluntarios. Una relación basada en el cuidado y respeto mutuo priorizando el bienestar y la seguridad general y, en particular, en la interacción con los otros compañeros caninos y humanos, y en el desarrollo de las actividades de la dupla.

c) Modalidad de los encuentros

Los encuentros están estructurados en tres momentos:

1) Inicio:
Se comienza con una adaptación de las personas y los perros al entorno natural. Se permite que las duplas persona-perro recorran el lugar para una mayor comodidad y seguridad y para permitir que los perros identifiquen todos los olores y estímulos (otros animales y personas). De esta manera se reducen posibles futuras distracciones y manejo del lugar físico.

2) Desarrollo:
- Aprendizaje y práctica de ejercicios de obediencia. Dichos ejercicios se establecen en complejidad de acuerdo al nivel de quienes participan.
- Juegos: Momento de esparcimiento, relajación y diversión tanto para los perros como para las personas. Este momento permite una interacción entre todos los participantes, convirtiéndose en una actividad grupal recreativa.

3) Cierre:
Momento para compartir la experiencia vivida ese día (sentimientos, logros, etc.)

d) Pueden participar personas de cualquier edad que posean perros socializados, acostumbrados a la  interacción con otros perros y personas y al paseo con correa. Se forman grupos de hasta 15 personas aproximadamente.

e) La duración y frecuencia pueden variar dependiendo de las necesidades de quienes participan y su disponibilidad. Es posible organizar encuentros de 2 horas o jornadas de mayor duración.

f) Lugar: En la naturaleza o ambiente natural (plazas, parques, clubes).

g) Coordinadores: Profesionales a cargo capaces de velar por un propicio desenvolvimiento y aprendizaje de las actividades, siempre respetando el bienestar general.

Es importante destacar que los ejercicios realizados en dichos Talleres son un medio para el logro de los objetivos específicos de la AFAP, no pretenden ser un espacio para el entrenamiento de perros con el fin de modificar su conducta o para lograr su mejor manejo por parte de las personas.
Por otro lado, la posibilidad de ejercitarlos correctamente fuera del Taller dependerá de los progresos en el aprendizaje de quienes participen. Los contenidos transmitidos durante el mismo orientarán su adecuada práctica.
La Actividad Física Acompañada por Perros es una propuesta en la que pueden participar personas con o sin experiencia con perros, con o sin mascota propia, y no es necesario conocer sobre entrenamiento de perros.

 

Testimonios

“Fue una experiencia muy buena, me sentí bien. Sin darme cuenta caminé mucho. Me gustó el modo de trabajar con el perro, cómo respondía, yo no tenía idea de cómo hacerlo. Mientras lo hacía estaba sumamente relajada. Estaba contenta porque me salían las cosas y porque aprendí a estar tranquila. Me gustaría repetirlo”. Juana, 72 años.

“Participé con el perro de una amiga. Es más, nunca tuve perro. Lo que más rescato es lo bien que me sentía cuando me salían las cosas, no pensé que podía hacerlo. Participé varias veces, me relajaba y me divertí mucho. Al día siguiente me dolían las piernas de todo lo que había caminado”. Alejandra, 39 años.

 

Consideraciones finales


La Actividad Física Acompañada por Perros (AFAP) dirigida a personas en cualquier momento del desarrollo evolutivo es una propuesta accesible para la población en general y una intervención efectiva en Promoción de la Salud y Prevención de factores de riesgo.

Posible de implementar a nivel local comunitario creando Programas que incluyan la Actividad Física Acompañada por Perros. Programas que estimulen y faciliten a quienes tienen perros, el acceso a profesionales que los orienten, asesoren y capaciten en esta modalidad para incorporarla en su vida diaria de manera responsable, velando por el propio bienestar y el del perro. Programas que propicien grupos de encuentro en plazas, clubes u organizaciones deportivas con el objetivo de crear redes sociales de contención que se conviertan en un estímulo más para la práctica de actividad física integrada humano-animal.

Por último, es de destacar, por su influencia positiva en la mejora de la calidad de vida y bienestar de las personas, las implicancias económicas favorables directas en la Salud Pública.

 

Referencias Bibliográficas 


Anderson, W.P., Reid, C.M. y Jennings, G.L (1992). Pet ownership and risk factor for cardiovascular disease. Medical Journal of Australia.
Fine, A. H. (2003). Manual de terapia asistida por animales. Barcelona: Fondo Editorial.
Garrity, T.F. y Stalloness, L. (1998). Effects of pet contact on human well-being: Review of recent research. En C. Wilson y D. Turner (ed.) Companion Animals in human Health. Thousan Oaks, C:A:: Safe Publications.
Patronek, G.J. y Glickman, L.T. (1993). Pet ownership protects the risks and consequences of coronary heart disease. Medical Hypotheses.
Sanders, C.R. y Robins, D.M. (1991). Dogs and their people: Pet facilitated interaction in a public setting. Journal of contemporary Ethnography.
Serpell, J.A. (1991). Beneficial effects of pet ownership on some aspects of humans health and behavior. Journal of the Royal Society of Medicine.
Siegel, J.M. (1990). Stressful life events and use of physician services among the elderly: The moderating role of ownership. Journal of Personality and Social Psychology.